CADA VINO CON SU COPA

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El continente y el contenido viajan juntos. Para saborear un buen vino, hay que tomarlo en el recipiente adecuado. Te decimos cuáles:

De la teoría a la práctica. Una copa para cada tipo de vino, sí, por supuesto. Y un abridor de calidad, de esos que en tres movimientos tienes la botella abierta y el corcho sacado del abridor. Y comprar un «cortacápsulas». Por supuesto, un decantador. Ah! Se me olvidaba que también es conveniente un electrodoméstico específico para conservar de manera adecuada el vino… Así, ¿quién se atreve a beber vino?

Seguimos sólo con las copas. Lo más adecuado sería una para vinos blancos, otra para tintos jóvenes, una tercera para tintos de calidad superior, una cuarta para espumosos y una quinta para generosos. Incluso nos podríamos inventar una categoría de copas específicas para vinos dulces. ¿O ya habrá ese tipo de copas?

Todo lo escrito hasta ahora será perfecto para disfrutar del vino, pero se puede gozar con este alimento de manera menos onerosa. Pondría encima de la mesa una copa de tallo largo, abombada, transparente, vidrio fino, de las que llaman tipo borgoña o burdeos. Y nunca se debe coger la copa de la manera que la mano esté en contacto con la base esférica porque la temperatura corporal se traspasa y calienta el líquido. Con esas dos copa a mí me vale para tomar todo tipo de vinos. ¿Que no es lo perfecto? De acuerdo, pero menos perfecto sería gastarse todo el presupuesto antes de poder comprar siquiera una botella de vino.

Pero si es que se han inventado copas hasta por tipo de uva. Una para los vinos de cabernet, otro para los syrah, una tercera para pinot noir… Reitero que con esos dos tipos de copa es suficiente. Incluso si tu sana intención es simplemente tomarte un vino rico, rico, agradable sin más pretensiones, que sea blanco, o rosado o tinto joven, valdría perfectamente un vaso chato.

Los puristas aceptan tomarse los generosos en un copa pequeña, de tallo pequeño (la última novedad es aumentarlo) y forma cónica. Creo que es un error tomarse un generoso en esa copa llamada catavinos porque no alcanzas a saborear toda su belleza. Y para vinos espumosos, la copa tipo flauta ha sido siempre la preferida, estrecha y alargada para que la vista, sobre todo, alcance al esplendor de las burbujas y exista una alta concentración de aromas. Tampoco es mi preferida. Creo que todas las cualidades de un gran champagne, un gran cava, se aprecian mejor en otras copas con mayor esfera.

Lo mejor es que en casa no se compliquen la vida. Seis copas tipo burdeos (blancos, generosos y tintos menores), seis copas tipo borgoña (tintos de gran calidad) y otras seis copas de champagne para seguir la tradición (alta y aflautada) que se pueden comprar a un módico precio en cualquier gran superficie. Y a disfrutar del vino sin complejos.

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